viernes, 3 de julio de 2026
"OFRENDA" Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires, Argentina. Exposición de dibujos de Eugenia Bekeris
Curaduría Nadia Salem.
Sala 13
De martes a viernes 12 a 21 h y sábados, domingos y feriados 11 a 18 h,
La exposición permanecerá desde el 25 de Junio hasta el 25 de Julio 2026.
jueves, 18 de junio de 2026
"OFRENDA" exposición de dibujos en la Sala 13 del Centro Cultural Recoleta. Hasta el 25 de julio.
OFRENDA
Texto Curatorial
Nadia Salem
En las cosmologías tradicionales, el acto gráfico opera como
una práctica performática y comunitaria que trasciende lo meramente visual.
Mediante el trazo, el dibujo se convierte en una ofrenda ritual izada que
dialoga con lo sagrado, funcionando al mismo tiempo como un testimonio
insustituible que documenta la historia, la resistencia y la memoria colectiva
de un pueblo.
A través de una larga trayectoria, marcada por el compromiso
testimonial, Eugenia Bekeris ha utilizado el retrato como dispositivo de
mediación entre la memoria y la identidad. A lo largo de los años, su práctica
artística se ha centrado en el registro sensible de víctimas sobrevivientes del
Holocausto, integrantes del pueblo Mapuche y testigos de la última dictadura
cívico-militar Argentina, indagando así en la resignificación de su propia
historia. Ofrenda constituye el estadio resultante de una búsqueda que traslada
el rigor del testimonio al ámbito de lo natural.
Con el mismo respeto que aborda al ser humano, Eugenia
desarrolla un diálogo profundo con la naturaleza, al tiempo que revela una
mirada contemplativa de reconocimiento y
agradecimiento. Lo que se inicia en la búsqueda de belleza como acto de
supervivencia y restitución vital del sentido deviene “escritura de la mirada”
en el dibujo, un diario íntimo que se convierte en un archivo visual, un
testimonio donde las obras ya no se presentan como elementos decorativos en un
paisaje pasivo que contemplar en la distancia, sino que se convierten en una
declaración de identidad.
Si aceptamos a la naturaleza hoy como víctima de una
violencia ecocida -equivalente a un genocidio - esta propuesta nos invita a
preguntarnos, entonces, si Ofrenda no constituye también un testimonio
necesario para nuestra memoria futura.
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Eduardo Stupia
“Aunque una hoja jamás
sea igual a otra,
el concepto de hoja se
forma prescindiendo
arbitrariamente de las
diferencias individuales,
olvidando las
características
diferenciadoras que
provoca la representación,
como si en la
naturaleza hubiera algo,
fuera de las hojas, que
fuera la “hoja”,
una especie de forma
original
que sirviera de modelo.”
Friedrich Nietzsche, El libro del filósofo
Entre
los herbarios del siglo XIX cuyos ejemplares físicos se han preservado
asombrosamente, dos de los mas preciosos y singulares son los que recopilaron
con sus propias manos y en amorosa empatía con el mundo circundante Henry David
Thoreau, el extraordinarios autor de Walden,
la vida en los bosques, y la inconmensurable poeta Emily Dickinson.
En
sendas colecciones, las hojas y las ramas, los tallos y las flores se conservan
fisicamente intactos, fijados a las amarillentas hojas con un color atravesado
por el tiempo pero todavía vibrante y vivo, eternizando el instante en que
ellos los ubicaron e identificaron cuidadosamente en cada página. Y es facil
imaginarlos en la cotidiana plenitud de sus meditativas caminatas – a través
del jardín, la foresta, la pradera, en las orillas de rios y arroyos –
deteniendose aquí y allá en cuclillas, para acariciar esos preciosos exvotos vegetales
y extraerlos del gran lienzo terrenal.
En
la pausa de observación y concentración a la que Eugenia Bekeris se entrega
para la elaboración de sus dibujos persiste mucho de esa reverencia, de la
apelación a la sencillez del método, de la herramienta y del estilo, para que
la preservación del escenario natural le ceda a éste el bello protagonismo de
una plasmación directa, verista, sin excesos ornamentales ni artificiales
fantaseos. La modestia monacal y el edénico anhelo de
Thoreau – Dickinson parecen resonar en el iluminado remanso de la mirada de
Bekeris, ubicada frente a sus modelos botánicos con un punto de vista
equidistante entre el detallismo del naturalista con su fidedigna minuciosidad,
el registro íntimo del motivo, el momento y el lugar, y la experiencia de
captación e integración casi animista.
Con
un trazo de inspiración clásica en la resolución descriptiva, y a mitad de
camino entre el detallismo optico de Van Gogh y la linea vibratoria de los
impresionistas, Eugenia Bekeris nos revela las floraciones de un escenario que
ella ha reconvertido secretamente en la minúscula, doméstica versión de un
paraiso posible.



